Nueva vivienda unifamiliar en el Maresme, Barcelona

Cuando nos enfrentamos a este terreno de altas pendientes, vimos las muchas posibilidades que se nos abrían a la hora de trabajar, ante un amplio programa exigido por la propiedad.
Las premisas eran claras: Espacios amplios y luminosos, a lo que nosotros incorporamos confortables y eficientes.
El estudio del terreno, la climatología de la zona, la incidencia del sol, la vegetación existente, las vistas,… fueron situando poco a poco al edificio y zonas anexas en el lugar más óptimo para conseguir las premisas iniciales.

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El edificio y sus plataformas exteriores se van colocando con el fin de conseguir que el movimiento de tierras equilibre los desmontes y rellenos. El edificio va escalonando las dos plantas sobre rasante que nos permite la normativa, siguiendo las líneas de nivel creando una volumetría continua. El estudio de la vegetación existente fue básico para la implantación. La volumetría de la edificación no es gratuita, si no que responde a la topografía existente y a la vegetación a conservar, haciendo un estudio de la misma tanto de su estado de conservación, edad e interés. Sólo se eliminan los árboles frutales que fueron plantados un año antes y árboles que el ingeniero agrónomo nos aconsejó eliminar por su estado de conservación.

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Aprovechando la pendiente se realiza un edificio alargado siguiendo las curvas de nivel, con los pasillos dando a la parte posterior, al igual que los accesos, así dejamos que las estancias tengan las vistas al mar deseadas. Los pasillos se conectan entre sí con dobles espacios y entradas de luz para crear conexiones visuales y profundidades.
Las aberturas se conciben rasgadas para enfatizar la longitudinalidad del edificio que se corta con un cubo de vidrio que da el contrapunto en la sala principal. Todas las ventanas se trabajan como cuadros que enmarcan el paisaje.

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