reflexiones

PASEOS INESPERADOS. El PALACIO EPISCOPAL de Tarazona.

Tarazona, edificada y reedificada, ha sido una de las ciudades más importantes de Aragón por su enclave geográfico, teniendo entre sus cimientos, grandes historias que contar y grandes edificios que visitar. Este hecho, que a priori es una ventaja turística, está empezando a convertirse en un lastre económico para la ciudad.  La cantidad de historia que mantener y rehabilitar hace inviable que todos los edificios se encuentren en buen estado de conservación. No obstante, se debe valorar, agradecer y entender el gran trabajo que se está haciendo desde la fundación Tarazona Monumental para proteger el patrimonio arquitectónico-artístico y cultural de la localidad.

Tras 18 años sin ver a un viejo amigo, Don Esteban Aranaz, la Sensibilidad Patrimonial nos ha vuelto a unir. Su lugar de trabajo, el Palacio Episcopal, antigua Zuda musulmana y posterior residencia de los reyes de Aragón, que en el año 1386 fue comprado por el obispo Pérez Calvillo, ha ido sufriendo a lo largo de su historia, modificaciones tanto en su morfología como en su utilidad. Un edificio que se ha caracterizado, por su versatilidad en cuanto a los diferentes usos que ha ido teniendo en su longeva vida.

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En la actualidad, este majestuoso edificio que preside el paso del Río Queiles por la localidad se está quedando en eso, un simple y vacío volumen arquitectónico, que no aporta más que una imagen decadente de aquello que en su día fue gran esplendor.

Con la salida del Sr. Obispo de su vivienda y las pequeñas oficinas que se encuentran en funcionamiento en su interior, el edificio ha perdido su capacidad cultural que siempre ha tenido para la ciudad de Tarazona.

Las pequeñas actuaciones que poco a poco, por deficiencias graves en el edificio, se han ido realizando en el edificio no son la mejor manera de actuar en un volumen de este calibre. ¿Hay que esperar a que los edificios estén en ruina para actuar en ellos?

Es evidente que no se puede actuar continuamente en un edificio sin uso, es un saco sin fondo, inversiones públicas en su mayoría que no sirven para mantener un edificio en pie  y la situación económica actual no permite estos despilfarros. ¿Cómo se puede intervenir en un edificio si no se sabe el uso que va a tener? Es intervenir para volver a intervenir posteriormente.

No puede ser que un edificio como el Palacio Episcopal no tenga un plan de usos, un estudio arquitectónico y financiero para que sea rentable y pueda cubrir el mantenimiento costoso que tiene. Y aún diría más… No es comprensible como una ciudad como Tarazona, no tiene un plan de usos general para sus edificios históricos.

Un plan de usos ayuda a un edificio a ser trabajado desde un mismo punto de vista y con los mismos criterios de intervención a lo largo del tiempo, un plan de usos ayuda a una ciudad a que no todo se convierta en museo y pueda haber la diversidad necesaria en su conjunto histórico-artístico.

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